Ruta dulce

Ruta Dulce

Todo salió a pedir de boca. Un clima estupendo, sol, viento sur y 14 grados, vamos que parece primavera!!

Para comenzar acude a recibirnos la guía vestida con el atuendo tradicional de las pasteleras allá por el siglo XIX. Y damos inicio a la ruta atravesando los lugares más emblemáticos y de renombre de la ciudad.
 
Observamos la famosa obra de los arquillos, situada en la cuesta y realizada por el arquitecto Justo Antonio Olaguibel, quien a través de su revolucionaria idea logró salvar el desnivel en el que se encontraba la ciudad.

La misma arquitectura que nos encontramos con los arcos de la Plaza Nueva donde se ubica el Ayuntamiento, salvo en la cuesta que se instauró dos plantas de viviendas con sus tradicionales balcones veladores (por aquello del frio) para hacer económicamente sostenible la inversión de la época.
 
Hay que decir que aunque en Vitoria, ha habido y hay muchas pastelerías sólo ocho se consideran artesanas, estas son: Confitería Pastelería L. López de Sosoaga, La Peña Dulce, Txistu, Los Artesanos, Confituras Goya, Hueto, La Fábula y Alberdi.
 
Dos de ellas, concretamente Alberdi y Hueto ya no se encuentran abiertas. Esta última por no encontrar relevo generacional.

Desde luego que nada está inventado, ya los egipcios comenzaron en esto de la pastelería, con sus dulces hechos a base de miel que secaban al sol.
 
Pero Vitoria - Gasteiz, al tratarse de una villa de paso de comercio en la época, diferentes culturas que hicieron parada y asentamiento dejaron su impronta acerca de estos exquisitos manjares.
 
Y es que el mundo de la pastelería se inició con los confiteros, jaleas y jarabes fueron la especialidad del lugar. Aunque hay que mencionar que todo comenzó con la elaboración de las velas, pues antes que confiteros fueron cereros.
 
Hacían velas que luego llevaban a funerales y celebraciones de la época. Un ejemplo de ello cuya estética y decoración conserva se encuentra en Pamplona, Pastelería - Confiteria Gorrotxategui la cual alberga un museo de la confitería.
 
Alguien sabe en qué se diferenciaban los pasteleros de los confiteros? El pastelero utiliza en sus elaboraciones más de un 60% de azúcar, mientras que por más que nos resulte curioso el confitero es el que utiliza menos del 60% de azúcar en sus elaboraciones.

 
Primera parada.

Confitería - Pasteleria Luis L. De Sosoaga.- Nos recibe su hoy cuarta generación. Este obrador comenzó sus pasos en el arte de la confitería, el cual se hizo famoso con sus guindas y su membrillo, hoy uno de los más valorados.


 
Sosoaga se hizo muy conocido cuando allá por el año 52 en el mundo de la pastelería se empezaron a emplear las natas y sacó al mercado lo que hoy se llaman chuchitos.
 
En el año 77 otro éxito fue el goxúa, postre de cuchara que combina nata y crema con bizcocho almibarado y cubierto de azúcar quemado. Este postre hoy es muy típico en las familias de la región.
 
Hoy día este maestro pastelero sigue lanzando productos al mercado como por ejemplo turrón al aceite de oliva de la Rioja lavesa, o también el turrón de Salinas de Añana y kikos.
 
Para saborear nos ofrecieron unos polvorones caseros con un toque de canela y turrones de praline y chocolate.
 
Tras esta visita continuamos con nuestro recorrido.
 
Dentro del arte culinario de la pastelería también está cómo no, el chocolate.
 
Los judíos de la época asentados en la ciudad eran muy conocidos por sus elaboraciones con el chocolate, de hecho era normal en aquel entonces que el chocolatero fuera a casa del cliente especialmente a prepararle el chocolate.
 
Hoy hemos avanzado mucho, un ejemplo de ello lo podemos ver en Chocoretto, ubicado en el casco viejo de la ciudad, donde un joven maestro chocolatero ofrece sus innovaciones, dando resultado a especialidades como puede ser el chocolate picante, probadlo no os quedaréis indiferentes.

Otra de las culturas que aportaron mucho a la ciudad fueron los árabes pues fueron quienes trajeron el azúcar a la entonces villa. Se trataba de un producto caro. Se utilizaba y en muy pequeñas dosis, para los medicamentos en aquella época extraídos de plantas medicinales lo que conseguía quitar el amargor. Debido a su alto valor sólo se lo podían permitir los nobles, emplazando al resto a utilizar la miel la cual empleaban para sus dulces.
 
 
Segunda Parada.

Confituras Goya.- Estamos en la calle peatonal Eduardo Dato, calle céntrica de la ciudad donde nos encontraremos dos de las varias tiendas de estos pasteleros. Se dice y se cuenta, que se matrimoniaron dos pastelerías de la misma calle, lo que originó en la época la llamada alianza dulce.


Desde entonces Confituras Goya majestuosa pastelería nos brinda con unos escaparates elegantes y dignos de visitar, por su exquisita decoración y gusto.
 
No hay que perder la oportunidad de pasar por allí.
 
En esta ocasión y debido a las fechas Navideñas se forman largas colas en sus establecimientos, por lo que no pudimos visitar el interior de su obrador, pero en rutas guiadas fuera de temporada navideña no hay problema.

Una de las dificultades que se econtraban los pasteleros es que por entonces no había neveras, por lo que cuidar el género les creaba muchos problemas. En esta pastelería utilizaban una técnica de conservación, la cual consistía en poner una capa de cal, una capa de huevos, capa de cal, capa de huevos todo ello en refresqueras (patios o habitaciones frías) y lograban que el género les durase seis meses más o menos a una temperatura óptima para luego poder emplearlos en sus elaboraciones.
 
De este obrador se cuenta una curiosa anécdota. Dicen que el abuelo de Goya sacó en plena guerra civil unos bombones artesanos a los que llamó Vasquitos y Neskitas. Entonces estaban hechos de toffe, caramelo, por aquello de lo caro que resultaban estos manjares, estaban hechos de tal manera que se saboreaban un poco y luego los guardaban en el mismo envoltorio para que les durasen varios días.
 
Aquellos Vasquitos y las Neskitas que se escribían y se escriben con K, pero en plena guerra civil y más por estos lares estaba prohibido, por lo que hubo orden de requisarlos.
 
El abuelo viendo el asunto, muy hábido él, separó el envoltorio de los bombones y dijo que si algo había que requisar sería el envoltorio pero no sus bombones. Y así fue como salvó sus bombones.



Los vasquitos están hechos a base de crema de praliné oscuro con frutos secos, mientras que las nesquitas es una crema a base de praliné de leche caramelizada con frutos secos, entre otros bombones también están los bocaditos, los goyescos, las frutas vascas, o kirris.

También son conocidas sus trufas, las cuales hay de nata, café y licores.

  
No muy lejos de allí, el recorrido nos conduce a la calle Postas, frente a la Plaza de La Virgen Blanca, patrona de la ciudad, donde se levanta el monumento a la Batalla de Vitoria frente a tropas Napoleónicas.
 
Hoy día, aún se da casos en que locales de la zona inmersos en reformas encuentran esqueletos de soldados que allí batallaron.

Y justo enfrente, se encontraba la Confitería Hueto, conocida entonces por sus Alfonsinos, porque ya entonces era habitual ver Alfonso XIII parar a comprar unos pastelitos de bizcocho en fondant, que luego en su honor tomaron el nombre de Alfonsinos.

 
 
Este establecimiento también fue conocido por sus caramelos de malvavisco. Sin embargo tras más de 180 años como artesanos confiteros y con dificultades de garantizar el relevo generacional cerró sus puertas en el año 2006.
 
 
 
Continuando con nuestros pasos nos adentramos en el casco medieval parando en uno de los palacios pintados mejor conservados de la ciudad.
 
De camino, murales de grafiteros de la ciudad, proyecto de la villa en la que participan diversos colectivos queriendo lanzar mensajes al mundo a través de las paredes.
 
Y un breve paso por la torre de Ochanda, hoy museo de Ciencias Naturales de Alava.
 
 
 
 
 
 

 
Tercera parada.

Pasteleria los Artesanos.- Y finalmente damos de lleno con la última parada del recorrido. En la calle Badaya nº 6 Pasteleria Los Artesanos, famosa por sus pastas que exportan a todo el país.
 
Lo mejor de esta pastelería sin duda son sus pastas y su hojaldre, exquisito, el cual tuvimos ocasión de probar con un milhojas de crema y nata. Espectacular.


 
En este obrador pudimos aprender de las máquinas actuales que se emplean en los obradores, las cuales logran ahorrar horas de trabajo algo tan impensable en el siglo XIX.
 
 
 
 Carros y carros de polvorones
 
Tras obtener alguna que otra receta (que un día os enseñaré), pudimos observar como se realiza el hojaldre, para mi el lugar de la ciudad donde más rico lo hacen. Muy conocida es su trenza de hojaldre.
 
Asimismo les pillamos en plena tarea preparando los famosos Goxúas, muy fáciles de hacer y de tan buen sabor.


Vaya pinta !


 



 
Y después de dos horas y media y varias anécdotas aquí finalizó la ruta, frente al escaparate de Los Artesanos, con una recomendación. Si tenéis oportunidad venir a recorrer la ciudad a través de sus pastelerias artesanas, no os la perdáis.



 
 
Directorio de tiendas

Luis López de Sosoaga:
 
C/ Rioja, 17
C/ Diputacion, 9
C/ Gorbea, 30
C/ Fermín Lasuen, 3
 
La Peña Dulce:
 
C/ Correría, 124
C/ San Francisco, 6
 
Pastelería Txistu:
 
C/ Benito Guinea, 9
 
Goya:
 
C/ Dato, 6
C/ Dato, 20
C/ Ortiz de Zárate, 6
Avenida Gasteiz, 78
Avenida Gasteiz, 45
C/ Duque de Wellington, 10
Avenida de Juan Carlos I, 24
Pabellón Central C/ Barrachi, 35

La Fábula:
 
C/ Samaniego, 10
 
Los Artesanos:
 
C/ Badaya, 6