sábado, 24 de diciembre de 2016

Turrón de guirlache

Con esta receta cierro este año. Aun faltan días para hacer balance del mismo, por lo que esperaré un poco para reflexionar y ver lo positivo y negativo de este 2016. 

En plena Nochebuena como nos hayamos, esta entrada no podía ir encaminada más que a un dulce típico de estas fechas, el turrón de guirlache. Este turrón, como digo yo medio en broma, medio en serio, es apto para aquellos que conserven su dentadura intacta, sin piezas que echar en falta o en su caso a punto de volar, pues amigos, aunque está muy bueno, la combinación de deseo y deber no siempre van de la mano. Y esta es una de ellas, al menos para mi padre, el cual, siendo el turrón que más le gusta por aquello de ser el de toda la vida, a no ser que se lo demos machacadito se queda con la miel en los labios, nunca mejor dicho.

Pero para el resto, esas fornidas y bocas esplendorosas en cuya apertura parece que estés dando con las teclas de un autentico piano de cola, a disfrutar que ya vendrán años venideros en que haya que empezar con las renuncias. Y con ella os dejo, sirvan estas letras para desearos una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo. Saludos a todos/as.


Ingredientes:

75 gr. de azúcar

75 gr. de miel buena.

150 gr. de almendra cruda

10 ml de agua


Elaboración:

Sobre una encimera extendemos dos papeles encerados o de horno del mismo tamaño.

En una sartén ponemos a calentar el agua, la miel y el azúcar. Cocinamos a fuego suave con una cucharada de madera por espacio de 5 minutos (hasta que veamos que el azúcar se ha disuelto y se forme un bonito caramelo dorado. Después añadimos la almendra y mantenemos la cocción de 10 a 15 minutos aproximadamente.

A continuación esparcimos la mezcla sobre uno de los papeles encerados y colocamos el otro encima. Tener mucho cuidado porque quema bastante el caramelo y nos podemos hacer una avería. Con ayuda de un rodillo pasamos por encima de la mezcla tratando de extenderla, cuyo grosor nos lo dará la propia almendra. Antes de que se enfríe del todo con un cuchillo iremos cortando porciones a lo largo de unos dos dedos de ancho y dejamos enfriar.


Una vez frío ya podemos degustar. 

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