domingo, 31 de mayo de 2015

Tarta Sacher

Parece que ya tenemos una palabreja nueva en nuestro argot callejero, el fofisano. Dícese de aquél - hombre por supuesto- que posee unos kilitos de más pero eso sí, sano, sanote. No lo discuto, que cada uno sea como quiera, es más envidio que dicha mención se recoja con total naturalidad para los hombres, en cambio no suceda lo mismo si lo extrapolamos al género femenino.

Aquí hemos dado con hueso. Y es que día si día no, nos recuerdan con su publicidad en los medios de comunicación que las mujeres no podemos ser fofisanas - qué cosas se nos ocurren - que nosotras, tenemos que ser delgadas - a ser posible, 60-90-60 -, y ya no te cuento si encima lo complementamos con ser buena madre, buena profesional y buena esposa. Ahí ya lo más de lo más, quienes no cumplan requisitos por favor no entrar.

Me parece triste ver cómo tenemos asumido, y lo digo así porque aunque cada vez somos muchas quienes no toleramos ese trato hacia nosotras mismas, en cambio sí veamos con naturalidad que nos bombardeen en nuestro quehacer diario con artículos sexistas a puertas del verano como por ejemplo "los cuerpos diez en bikini para este verano", todo tipo de mensajes subliminales que te dicen lo que hoy dia es o no es una mujer perfecta. Actos deportivos como la Fórmula 1, carreras ciclistas y un sin fín, el deportista aparece rodeado de un séquito de féminas a cual más ¿perfecta?, algo sintomático de que apenas hemos evolucionado.

Pero como ya estoy de vuelta en lo que respecta a ese sentido, vuelvo a mi pecado original, el chocolate. Ay, que pasaría si de repente me prohibieran tomarlo, siquiera un pizquita de una onza, ¿acabarían conmigo?

La tarta Sacher, es quizás de largo la tarta que más me gusta. Me inclino ante ella, me arrodillo y lo que haga falta, todo sea por un pedacito de esta delicia. Nunca la había hecho y visto el resultado ya no será la última. Una manera de alegrar el día.


domingo, 17 de mayo de 2015

Escapada a Londres

Un pequeño paréntesis para viajar, eso es lo que he tenido. Y he venido encantada. Londres qué gran ciudad, y eso que me ha quedado la tira de cosas por ver. Me ha parecido un lugar un lugar tremendamente vivo. Para aquellos que dicen que los anglosajones son fríos, me río yo de esa afirmación. Me ha encantado su acceso brutal a la cultura, su arquitectura, su educación - sobre todo vial- qué diferencia con nosotros-. En definitiva, que quiero volver.

Hoy no hay receta, más bien por falta de tiempo y porque sobre todo esta entrada se haría tremendamente larga, con la de fotos que os quiero enseñar.


Hemos visitado los lugares más conocidos de la ciudad, entre ellos Portobello, Covent Gardem, London Bridge, Tower of London, buff... igual resulto un poco pesada, pero cierto es que estoy recomendando a mi círculo cercano que no cese en el empeño de visitar Londres. 

Igual no podremos alojarnos en hoteles de lo más granado pero también nos conformamos con esos otros, más modestos pero también muy apañados, y ya sabes ahorrando un poco de aquí y un poco de allá, pues hacemos algo, porque lo que sí tiene esta ciudad es que es un poco cara. 


Pero bien merece la pena. Además cuando te saluda ese clima de día lluvioso, gris y un poco fresco pues ya lo tienes todo, esto es Londres.

Con respecto al clima, bueno aquí en el norte del país tampoco es que tengamos al sol por castigo por tanto estaba más que acostumbrada. Asi que, una excusa menos.


Y es que el clima en ocasiones adverso, a veces es un inconveniente, otras como muestran sus parques todo un acierto.


Hasta nos cruzamos y varias veces con algunas ardillas, que vamos, saber que existen lo sabía porque las he visto en la TV y porque las vi por primera vez "en vivo y en directo" en una visita al Monasterio del Escorial en Madrid, entre sus jardines, allá por......2005? Ya han pasado diez años? Qué barbaridad....